La felicidad reposada de mamás y bebés en la pintura de Anna Lloret

Una serie de circunstancias fortuitas

Hace más de 10 años Anna tomaba un vuelo que le traería de vuelta de su Erasmus en Italia. Ya lista para sus primeras exposiciones, por aquel entonces nada le hacía imaginar hacia qué tema iba a terminar enfocando la parte comercial de su obra. Sobretodo teniendo en cuenta que ella tenía desde siempre decidido que la experiencia de la maternidad era algo que no quería vivir.

Pero volvamos a subirnos en aquel avión. Anna no viajaba sola. Con ella iban pinturas destinadas a ser expuestas en una galería de Valencia. A este local asistirían una directiva y un dueño de una importante clínica especialista en tratamientos de reproducción asistida que se enamorararían de las pinturas hasta el punto de comprarlas todas.

Mama pensando. Fertilidad.

Desde entonces Anna ha trabajado decorando estas clínicas, convirtiéndose las mismas en escaparate imprevisto de sus obras. Decimos escaparate porque ahora sus principales clientes son también las pacientes de estas clínicas.

Un presente eterno

La forma en que la pintura de Anna LLoret detiene el tiempo para retratar a estas mamás y sus bebés parece un homenaje a su lucha. Hay felicidad retratada, sí. Mucha felicidad. Pero es una felicidad contenida, reposada. Una felicidad que parece aún incapaz de desprenderse de cierta melancolía.
Es el reposo de la guerrera que empieza a mirar al futuro, pero aún con la mente en el camino que ha tenido que recorrer para llegar a este presente que quisiera eterno.

Bebé en brazos

Embarazo Hermanito

Hijas en la playa

Madre e hijos

Familia bajo la lluvia

Los derechos de todas las obras aquí expuestas son propiedad de Anna LLoret y su respectivos dueños. Descubre más de la obra de Anna en su web

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